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Se caracteriza por tener un cuerpo cubierto de un pelaje espeso y lanudo, de color pardo pálido a gris, cabeza ovalada y ojos grandes. Pesa entre 1,5 y 2,5 kg en estado salvaje. Tiene orejas largas de hasta 7 cm y una cola muy corta. Sus patas anteriores son más cortas que las posteriores.
Mide de 33 a 50 cm en condiciones afables, incluso más en razas domésticas para carne. Todas éstas características que posee ésta especie en estado salvaje pueden variar significativamente según la raza.
Vive en áreas secas próximas al nivel del mar con un suelo arenoso y blando para facilitar la construcción de madrigueras.
Habitan en bosques aunque prefieren campos extensos cubiertos por matorrales donde poder esconderse. Antiguamente también eran frecuentes en tierras de cultivo aunque los nuevos métodos de arado incluyen la destrucción de madrigueras de conejos.
A pesar de ello, ésta especie se ha adaptado a la actividad humana viviendo en parques, campos de césped o incluso cementerios. En ocasiones se encuentran en cultivos agrícolas donde se alimentan de lechuga, granos o raíces cuyo fin era la ingesta humana.
El conejo europeo es un animal gregario y territorial (territorios de menos de 15 m², en ocasiones solo 1 o 2). En óptimas condiciones de terreno y alimento prefieren vivir en largas y complejas conejeras. En ellas habitan de 6 a 10 individuos adultos de ambos sexos. La jerarquía de dominancia es importante en machos ya que establece quién tiene prioridad para el apareamiento.
Normalmente es un animal nocturno, alimentándose desde que anochece hasta que amanece y pasando el resto del día en madrigueras.
Habitualmente son muy silenciosos pero emiten fuertes chillidos cuando están asustados o lastimados. Otros tipos de comunicación son los olores y el contacto físico. Golpean el suelo con sus patas traseras para advertir de peligro.
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